El arte de la madera · · Por Emilio, maestro ebanista de Emonfer

No todas las maderas sirven para todo. La elección correcta depende de tres preguntas: ¿dónde va a vivir el mueble?, ¿cuánto uso va a recibir? y ¿qué estética busca? Después de 35 años eligiendo tablas, estas son las maderas que más usamos, para qué las recomendamos y lo que conviene saber antes de decidir.
Duro, estable y con una veta preciosa que admite desde barnices naturales hasta acabados encalados o teñidos. Es nuestra primera recomendación para librerías, mesas, muebles de salón y suelos: envejece mejorando y aguanta décadas de uso. En Madrid trabajamos sobre todo roble europeo; el americano es algo más rojizo y uniforme. Un mueble de roble macizo cuesta más que uno en tablero, pero es el que sus hijos van a heredar.
De grano fino, muy homogénea y fácil de mecanizar, por eso es perfecta para interiores de armario, cajones, sillas y piezas que van lacadas. Tiene un tono claro, ligeramente rosado, que se oscurece con la luz. No es la más resistente a la humedad, así que la reservamos para interiores y nunca para baños ni exteriores.
Ligero, económico y cálido. Bien tratado da resultados excelentes en carpintería de exterior (pérgolas, porches, tarima de piscina), en ambientes rústicos y en estructuras que después van vistas o pintadas. Es blando, así que exige un buen sellado y no lo recomendamos para superficies que reciben golpes, como una mesa de comedor.
Muy parecido al roble en dureza y veta, pero más claro y algo más elástico. Es la madera de los mangos de herramienta y de muchos muebles nórdicos. Lo usamos cuando se busca un tono claro con carácter, en mesas, cabeceros y frentes de mueble.
Oscuro, profundo, con carácter. Para piezas protagonistas: un mueble de salón, una mesa de despacho, un mueble de lavabo o un cabecero. Su precio es mayor y conviene reservarlo para lo que se ve; en el interior de ese mismo mueble usamos haya o tablero y nadie nota la diferencia, salvo en la factura.
Un buen contrachapado, un MDF hidrófugo lacado o un aglomerado plastificado de calidad (nosotros trabajamos Reyna) tienen su sitio. En frentes de cocina, armarios lacados e interiores dan más estabilidad que la madera maciza, que se mueve con la humedad de la casa. Lo importante es que cada material esté donde debe: eso es el oficio.
Nuestras tarifas de referencia son en tablero de calidad: armario empotrado desde 800 € el metro lineal y mueble a medida desde 900 € el metro lineal. Pasar a madera maciza sube el precio según la especie: pino y haya son las más asequibles, roble y fresno están en el medio y nogal es la más cara. Con un croquis y las medidas le damos las dos opciones para que decida.
Primero: en Madrid las casas están muy secas en invierno por la calefacción; la madera maciza necesita un acabado que respire y un par de semanas de aclimatación antes de montarse. Segundo: el aceite resalta la veta y se repara fácil, el barniz protege más pero cuando se raya hay que lijarlo entero. Tercero: si el mueble va junto a un radiador o una ventana a pleno sol, dígalo antes de elegir la madera, no después.
Todo lo que fabricamos con estas maderas está en nuestros servicios y en la galería de proyectos.
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